¿Estamos representados en las cámaras por políticos interesados, alejados de la realidad, demasiado bien remunerados y con muy poca autocrítica? yo digo; seguramente SÍ. Ahora bien, si eligiéramos a 350 diputados anónimos, cazados en la calle, con aptitudes y formación similares a los actuales...¿se les acusaría de lo mismo tras un año de trabajo?, ¿se defenderían ellos con los mismos argumentos que usan los políticos reales?....sin querer defender al gremio, me planteo si es un problema de la profesión de político y todo lo que se ha desvirtuado...o es algo simplemente cultural en España, sobre la crítica, la envidia y todo ello acuciado por la crisis, que ayuda a cargar de razón una serie de argumentos que ética y moralmente la llevan pero elevados al juego democrático que tenemos que aceptar, son más que discutibles.
Es más difícil analizarse a uno mismo que a los que te rodean, pero también más conveniente. Me viene a la cabeza el refrán aquel de "de estos lodos...". Ser autocrítico, exigente y magnánimo con tus representados o representantes es más que necesario en la relación político-ciudadano y la autocomplacencia no favorece a nadie. Y la responsabilidad la tenemos todos, ciudadanos y parlamentarios, durante todo el año y no sólo en las elecciones.
Así que a informarse, a pensar un poquito las cosas y a intentar no caer en los topicazos sin antes reflexionar al menos acerca del lugar al que nos lleva el aplicarlos. Para los que hayáis visto el programa, la reflexión es producto de ver la intervención del líder de CIU, Duran i Lleida, que en mi opinión no ha dicho ninguna barbaridad, pero ha mostrado una actitud defensiva ante la disparidad de criterios con la ciudadanía, lo que demuestra que vive en otro mundo. Por otro lado, con políticos como el senador Juan José Lucas admitiría otro tipo de juicios. Le conoceréis por tener una frente más abultada que la provincia de Segovia. Ver a este tipo defender la existencia del Senado con una total intransigencia, distanciamiento de la realidad y gusto por el púlpito al que ha llegado a puertas de la jubilación me produce asco. Así no. Parece mentira que a estas alturas haya que explicarle a este hombre que no todos los ciudadanos son políticos, pero todos los políticos son ciudadanos.
Pues eso, toca entenderse. No seamos cazurros.

